Para todos aquellos que no pueden resistirse a las listas, he aquí mi lista personal de las cinco cosas que no hay que hacer durante unas vacaciones en barco para que éstas sean realmente agradables.
1 – No contradigas al capitán: es el pecado más grave, castigado 
2 – No preguntes «¿A qué hora llegamos? Por favor, recuerda que no todos circulamos por las vías de alta velocidad. Los más amables te responderán » Depende del viento» pero, para esta pregunta, rara vez hay respuesta. Si realmente no puedes resistirte, puedes preguntar: » ¿cuántos kilómetros faltan para llegar?»; entonces, divide los kilómetros por la velocidad y hazte una idea por tu cuenta.

4 – No abuses de la frase » mientras estés aquí…»: esto es lo más difícil, lo sé.
Para quien no la conozca, la frase » mientras estés aquí» pronunciada cuando alguien se levanta y baja a cubierta suele ir seguida de todo tipo de peticiones.
» Mientras estás aquí… ¿puedes traerme una cerveza? ¿Me traes una toalla? ¿Puedes traerme mi teléfono?».
A veces, las peticiones se convierten en auténticas búsquedas del tesoro: » Mientras estés aquí, ¿puedes traerme mi neceser? Está en el espejo del baño. Encontrarás 35 bolsas del mismo color; bueno, necesito la que tiene el champú dentro pero, por favor, no te lleves la del aire acondicionado, es un poco más pequeña».
No me estoy inventando nada, te lo juro.
5 – No te cepilles el pelo, no fumes y no hagas nada más cuando estés a barlovento: no es justo que tu pelo, humo, migas u otras cosas vuelen hacia alguien que esté a sotavento. Compartir espacios reducidos es difícil y puede hacer que todo resulte muy molesto. Mi consejo es muy sencillo: espera a estar en el ancla, donde puedes hacer cualquier cosa que pueda molestar en popa.



















