Atún a la deriva: conceptos básicos para principiantes

Atún a la deriva: Conceptos básicos para principiantesAtún a la deriva, emiliano gabrielli

El aumento del número de ejemplares de atún rojo (algunas zonas parecen registrar un verdadero retorno de la especie), claramente apoyado por leyes específicas que restringen su captura y, por tanto, por el poco tiempo en que esta especie puede mantenerse a bordo, ha impulsado a muchos pescadores deportivos a querer aprender algunas técnicas de pesca específicas dedicadas a este depredador.

El atún rojo puede pescarse de distintas formas, como pesca a spinning, curricán de altura, curricán con cebo vivo; sin embargo, la deriva es la técnica más popular y eficaz. Especialmente si se realiza bien, puede darte excelentes resultados y garantizar el éxito de tus salidas de pesca en muchas ocasiones y durante largos periodos del año. En resumen, si quieres convertirte en un buen pescador de atunes, la deriva es un excelente punto de partida.

En este artículo, intentaremos mostrarte los fundamentos de este método de pesca, tratando de dar a los principiantes algunas aportaciones interesantes y, por tanto, un incentivo para aprender más.

Atún a la derivaEl primer aspecto a tener en cuenta es, por supuesto, la fragmentación. Una vez alcanzado un punto de pesca definido (donde se supone que está el atún), el objetivo principal de la deriva es, en efecto, atraer al mayor número posible de peces alrededor de la propia embarcación mediante un cebo de pescado bien preparado, que suele consistir en sardinas, sardinas doradas y anchoas.

Una vez que tengas tu lugar de pesca, puedes elegir entre pescar fondeado o a la deriva. Una vez que hayas decidido tu técnica de pesca y su posterior troceado (a base de sardinas, sardinas doradas, boquerones, jureles, caballas, caballas españolas o incluso cebo vivo), puedes empezar a lanzar el sedal al agua. Para ello, es absolutamente necesario utilizar lastres y flotadores.

Una vez que todo esté a tu alcance, puedes empezar a lanzar el primer sedal al agua, siempre con la debida precaución: los atunes, de hecho, podrían picar y hacer que el sedal se te escapara de las manos durante esta primera fase. Por eso nunca debes enrollar el sedal alrededor de la palma de la mano (puede ser muy peligroso). Otra cosa que no debes hacer nunca es soltar completamente el carrete, porque esto podría hacer que el hilo se retorciera en caso de huida repentina del pez.

Una vez lanzados al agua también el terminal del sedal (de 8-9 metros de longitud) y el sedal principal (en los próximos días nos ocuparemos de las distintas combinaciones de terminal y sedal principal), puedes fijar un núcleo de plomo con ayuda de una goma elástica sujeta al sedal. Debes utilizar núcleos de plomo más grandes para las líneas más profundas y lastres más ligeros para las líneas y señuelos que, por el contrario, permanecerán más altos. Las líneas pueden hundirse con un solo núcleo de plomo o, si lo prefieres, con dos o incluso tres núcleos de plomo pequeños.

Una vez colocado el lastre, puedes desplegar el cable hasta alcanzar la profundidad deseada. En este punto, se puede fijar un flotador a la línea principal. Los pescadores suelen fijar pequeñas botellas o globos al sedal principal mediante una goma elástica. El siguiente paso consiste en distanciar el flotador de la embarcación, teniendo en cuenta la profundidad real del sedal. La distancia óptima entre el flotador y el barco es aquella que permite a la línea correspondiente capturar peces dentro de la onda de trozos, es decir, a la misma altura de los trozos de sardina que bajan.

En cuanto a las cañas,Emiliano Gabrielli, atún a la deriva es muy recomendable empezar por la que colocarás a más profundidad y a mayor distancia de tu embarcación, antes de continuar con las que colocarás más cerca y más arriba. Los pescadores profesionales suelen utilizar de 3 a 5 cañas de pescar.

Veamos un ejemplo práctico

Para que lo entiendan mejor los principiantes, supongamos un equipo de pesca con cuatro cañas. Una de las cañas está colocada a mayor profundidad, a unos 40-45 metros de nuestra embarcación; otra a 20-25 metros, la tercera a 10-18 metros, mientras que la última no tiene flotador.

Esto es sólo un ejemplo, por supuesto. Porque el equipo y la técnica de pesca más adecuados serán seleccionados por la tripulación en función de las condiciones reales del mar y de la corriente.

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