Hay quien dice que da mala suerte y que los marineros deben evitarlo. Pero el nudo del verdugo era conocido en los barcos no solo por el terrible propósito al que hace referencia su nombre, sino también porque resulta muy útil para recuperar objetos que se han caído al agua.
De hecho, es un nudo que se desliza muy bien por la cuerda, es bastante resistente y fácil de hacer. Da lo mejor de sí en cuerdas gruesas, pero siempre resulta eficaz en muchas otras situaciones.

Como tiene muchas vueltas, hace falta una cuerda larga. Después de hacer el primer lazo, haz otro justo al lado, pasando el extremo de la cuerda por debajo de él.

Ahora toca crear una serie de espiras alrededor de los dos bucles. Es importante sujetar bien las espiras para evitar que se forme una cola muy larga.

Por último, pasa el extremo de la cuerda por dentro de la última espira.

¿Cuál es el número adecuado de vueltas? Según la tradición, son 9, pero hay quien sugiere 13. Yo creo que 7 vueltas son perfectas y no es nada exagerado.
El nudo del verdugo en el mar: aplicaciones y limitaciones en la navegación
En el ámbito náutico, el nudo del verdugo deja de funcionar como nudo corredizo para adaptarse a usos en los que se necesita una masa compacta en el extremo de una cuerda. Su uso en un barco difiere bastante de su finalidad original, ya que aprovecha sobre todo el peso que generan sus vueltas.
Cuerdas de lanzamiento: La aplicación marítima más habitual es crear un peso para lanzar una cuerda. Al apretar el lazo hasta que desaparezca por completo, el enorme cilindro de cuerda formado por las vueltas (normalmente entre cinco y siete) se convierte en un excelente contrapeso. Esto permite a un marinero lanzar una cuerda fina con precisión y a gran distancia hacia un muelle u otra embarcación. En este uso, es una alternativa más sencilla y rápida que el tradicional «puño de mono».
Pesca desde barco: En la pesca de fondo y el curricán, se usan mucho variantes en miniatura de este nudo (que a menudo se parecen al nudo «Uni» o al nudo de sangre) para atar hilos de nailon o fluorocarbono a anzuelos y giratorios. La estructura de múltiples vueltas absorbe la tensión y distribuye la carga, evitando que el hilo se corte a sí mismo bajo la presión de una captura.
Limitaciones como lazo de sujeción: Como nudo de amarre propiamente dicho, el nudo del verdugo se evita por completo tanto en la navegación recreativa como en la profesional. Al ser un nudo corredizo puro, si se le aplica una tracción fuerte, se apretaría inexorablemente alrededor de una cornamusa, una anilla o un pilón. En el mar, donde desatar rápidamente un cabo puede ser una cuestión de seguridad, un nudo que se atasca bajo tensión es muy peligroso. Por eso, para crear un lazo temporal y seguro, se suele usar el nudo de bolina, ya que no se desliza y se puede desatar fácilmente incluso después de haber soportado cargas extremas.













