Epoxi de Stoppani: La prevención definitiva contra la ósmosis.
Hay propietarios de embarcaciones que, al timón de su barco, parecen dispuestos a enfrentarse a cualquier cosa, y que con los años han aprendido a no temer ni los caprichos del tiempo ni las maniobras más complejas. La experiencia crece, las habilidades aumentan, la ansiedad disminuye.
Sin embargo, no cabe duda de que hay cosas que siguen causando miedo, incluso a los navegantes más experimentados: nos referimos a todo lo que no se ve, pero que aún así puede amenazar a la embarcación. Como una roca sumergida y, como la tan temida ósmosis.
Basta con mencionarlo para que un ligero escalofrío recorra la espina dorsal de cualquiera que posea una embarcación antigua de fibra de vidrio. Y si bien es cierto que la aparición de la ósmosis no significa en absoluto el fin de un casco, no es menos cierto que la prevención es inestimable para evitar las molestias, los costes y los contratiempos que conlleva el fenómeno osmótico.
Para echar una mano a los navegantes concienciados -y especialmente a los que tienen razones objetivas para creer que la ósmosis es una amenaza real para su embarcación- existen productos específicos, como las imprimaciones epoxídicas de dos componentes Epoxy by Stoppani: vamos a descubrirlos.
La ósmosis: Para Prevenirla, Debes Entenderla
No existe -o mejor dicho, no debería existir- ningún propietario de una embarcación de fibra de vidrio que no haya oído hablar del riesgo de ósmosis. Es una pena que en las últimas décadas se haya hablado tanto del fenómeno osmótico como para crear una espesa capa de confusión, a medio camino entre el terrorismo psicológico y las minimizaciones peligrosas. Por tanto, antes de examinar la línea Epoxy by Stoppani, conviene recordar que, en el mundo de la náutica, la ósmosis se refiere al paso del agua a través del gelcoat y su estancamiento dentro del laminado de fibra de vidrio.
No estamos hablando simplemente de «ampollas» de agua: si éste fuera el único problema, la amenaza estaría mucho más contenida. No, el fenómeno osmótico es aterrador porque alrededor de estas ampollas de agua se inicia una reacción química que corroe las capas circundantes en un proceso degenerativo e intrínsecamente implacable.
Hagamos una aclaración necesaria: la ósmosis es mucho más común en los barcos más antiguos, mientras que en los cascos de fibra de vidrio más nuevos -gracias a las capas laminadas exteriores que utilizan resinas viniléster y a la técnica de infusión- su aparición es menos frecuente. También hay varios factores que pueden provocar ósmosis incluso donde no debería aparecer: piensa en un gelcoat de mala calidad, defectos de fabricación o métodos demasiado agresivos para eliminar la pintura antiincrustante.
Y sí, con una intervención oportuna y experta y los tratamientos adecuados, la ósmosis puede curarse. Pero hay que tener en cuenta la ansiedad, los gastos importantes, los largos meses en el duro -al menos cuatro- y las operaciones invasivas de las que gustosamente se prescindiría.